S.C.A. San Isidro Labrador
"El viento los convierte en PLATA...
Y nosotros en ORO"
 

Aceite de Primera Extracción en Frío

Responde a las tradiciones más antiguas e históricas de la obtención de este oro líquido que tanto valoramos. En palabras sencillas: consumir aceite de oliva de primera molturación en frío, es como hacer un viaje gastronómico en el tiempo, pues estarías saboreando un aceite tan, pero tan genuino como el que se elaboraba artesanalmente en las épocas más remotas.

Hoy por hoy, la industralización del aceite ha incorporado numerosas técnicas que permiten obtener aceites límpidos, sin residuos y conservando un elevadísimo porcentaje de sus propiedades naturales. Entre ellas, El Filtrado, que permite entre otras cosas, que no haya presencia de ningún tipo de resto de ramas, hojas, etc., en el envase de aceite que llega a nuestras manos.

El Aceite de Oliva Virgen Extra de 1ª Extracción en Frío, surge entonces de la primera y única prensada directa de los olivos cosechados manualmente. Es el producto directamente obtenido como zumo de las aceitunas recién recolectadas del árbol.
Los componentes responsables de su amargor son a su vez los causantes de un gran poder antioxidante y la estabilidad frente a la oxidación.

Señalamos su absoluta pureza y frescura;

 ¡OS ANIMAMOS A DEGUSTARLO!


¿Cómo se obtiene un aceite de primera presión?
Sobre los métodos de extracción del aceite hay mucha confusión y un poco de engaño:
Antiguamente se utilizaba como único sistema la presión, que lógicamente era en frío,  pues consistía en moler con piedra la aceituna sin aditivos externos, y posteriormente se procedía a la prensada de esta masa,  obteniéndose un aceite que sí podemos llamarlo de “presión en frío”.  
Con el aumento de la producción de aceitunas para el molino, este sistema daba lugar a acumulación del  producto, produciéndose fermentación de la aceituna, y aumento de la acidez en el aceite obtenido. Por lo que se evolucionó a los medios actuales, que consisten en extracción en frío. Una vez molida la aceituna, se pasan a unas batidoras y al “decanter” que ya extrae el aceite, y finalmente se pasa a la centrifuga, que separa, el agua del aceite. Posteriormente se filtra para su envasado.
En este proceso mientras más temperatura tenga la masa de la aceituna, más aceite se obtiene, pero de peor calidad y características organolépticas. La temperatura ideal está comprendida entre los 26 y 32ºC., ya que el calor acelera el proceso oxidativo del aceite, provocando su enranciamiento.
Un aceite prensado en frío, es aquel que guarda las mismas características biológicas que tenía cuando se encontraba en el fruto.
 
Un poco de historia
Antiguamente todos los aceites eran prensados en frío y fueron siempre considerados muy valiosos en la alimentación y usados como sustancia para el culto, para ungir a sacerdotes y reyes, como portador de espíritu, o en la extremaunción para acompañar el retorno al mundo espiritual.
A partir de la revolución industrial, con una mecanización cada vez más eficiente, se fueron utilizando métodos de extracción de aceites más y más sofisticados: calentando los frutos, y lavándolos con solventes derivados del petróleo, se lograron altos niveles de rendimiento y un consiguiente abaratamiento del producto final..

Esto transformó al aceite, de un alimento esencial, altamente nutritivo, multivitamínico, en un mero aporte calórico, una sustancia desvitalizada, en muchos
casos perjudicial para la salud.
Por ello, desde la Coopertiva San Isidro Labrador, invitamos a los consumidores de este preciado líquido, a que conozcáis las diferencias entre los distintos tipos de aceite que podemos encontrar en el mercado, a tener claro el concepto de acidez, y a leer bien el etiquetado. Y si aun así tenéis dudas, cambiad el establecimiento habitual dónde obtenéis vuestro aceite de oliva, directamente por las almazaras, aquí seguro que no os dan “líquido que mancha, por aceite”.




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